viernes, 29 de enero de 2010
ESPUELAS Y PINCELES
sábado, 16 de enero de 2010
La mira del escritor
Por más que el pasado no deje nunca de anclar su augusto helenismo en el mundo del escritor moderno, tal tintineo no tiene por qué sujetar el avance de su lápiz, hacia la aurora de una nueva era; privarse de añadir algo de valor coetáneo a lo que en otro tiempo no fue capaz de imaginar, ni olvidar a más de esto el vacío filosófico que a menudo ronda en cada nueva generación, reduciéndola virtualmente a cómodo instrumento similar a la filatelia. No obstante, en cada ser humano habita una canción anónima, escondida, que mueve algo poderoso y desconocido, bajo el duende maravilloso de las artes y signos del tiempo.
viernes, 18 de diciembre de 2009
RETAZOS Y RETOZOS DE LA VIDA
RETAZOS Y RETOZOS DE
Un bosque de dragones y serpientes,
cargado de imposibles
hay quien dice, es la vida;
por no hacer oportuna una sonrisa,
el eco a que tiende el caracol
a resonar la música del mundo;
o no inspirar lo augusto
cuando algo nos falta.
Pues del surco al barbecho afanan cosas,
sonidos, aromas, colores, el mar,
que demoran la luz sobre el olvido
y el equilibrio justo, el alfarero
que modela en el barro su silencio;
y, aquel azul celeste dibujante
que imagina una aurora
en cada gota mansa de rocío;
perfume de la noche,
donde nada sobra ni deja de cambiar.
Así se abren jardines en la tierra seca,
cuando instamos confiados a que las aguas bajen
del almenar del monte.
Manuel Martínez Acuña
Maracaibo 10 de octubre de 2009.
TONOS DE LA TARDE
que pespunta y traslada a la costura,
las formas, el estándar del sudario.
Cómo mirar entonces a los ojos;
esperar el abrazo, una sonrisa
de aquellos mis amigos que se fueron,
con tanta carga utópica del mundo,
tras una gran reserva de esperanza.
Cuando a veces, hundido en los recuerdos;
rodeado por la niebla de las dudas
y las contradicciones, me pregunto,
si lo que a decir de Benedetti,
es una nueva forma de estar solo.
De saber que la vida es una especie
de restos de madera de un naufragio.
De entender que la muerte es una alquimia
que transfigura el oro en barro, en nada.
Como cuando declinan los colores
postergando los tonos de la tarde.
Manuel Martínez Acuña.
El padre Faría y el Moján
Ahora bien; como consecuencia directa de ello, se suscitaron muchas discusiones y críticas sobre la viabilidad de la unificación territorial, por considerar que no fueron tomadas en cuenta las mínimas condiciones humanas, geográficas e históricas necesarias, como correspondía; tanto, que todo aquello condujo a poblaciones enteras como Sinamaica y San Rafael del Moján (que habían quedado separadas por la reforma en cuestión), a pelearse sus posiciones políticas y religiosas entre sí, bajo el influjo del nuevo statu quo.
Ocurrió entonces que, para los comienzos del siglo XX, las consecuencias derivadas de aquel dictamen ya repercutían por supuesto en actitudes personales como las seguidas por un sacerdote oriundo de Sinamaica, de apellido Faría, y posiblemente por uno de esos personajes insertados en la cultura popular del Moján como Faña, Cholo, Burro rusio, o algún educador insigne.
El caso es que, el de marras, termina por increpar en verso al sacerdote, con quien mantenía para entonces un sordo y continuo resentimiento, lo siguiente:
de cura pasó a torero,
porque tiene un matadero
mariano en la sacristía.
INRI o cruz de la pasión.
Por qué te llaman Moján
cuando eres un mojón.
metido en los bajos fondos,
no te metáis en lo hondo,
pues no te aviene nadar;
ni sirve al uso sagrado
la sotana que lleváis,
porque de hacer no cesáis
lo que un chivato verriondo.
Manuel Martínez Acuña.
domingo, 3 de mayo de 2009
Trasunto

Esta novela fue impresa en los talleres gráficos de
Su título “Baúles de Monasterio”, es un tratado normativo de retórica y poética inundado de elegante prosa, donde su autor ofrece al lector un estilo narrativo que, constituido por la lealtad de expresar lo que se debe y nada más, configura el placer estético de una virilidad creadora y contagiosa combinada con sonidos, colores, paisajes y palabras que –sin adverbios pomposos ni adjetivos sibilinos-, dejan una impresión de vigilante belleza y valores éticos, dentro del marco maravilloso y exuberante de la amazonía; por lo que el buen lector, consustanciado o no con el género, bien pudiera deleitarse desde su estructura lírica, por las contradicciones que una a otra se oponen entre lo tradicional y lo moderno, lo sabido y lo aceptado, lo místico y lo filosófico, lo lógico y lo real.
O bien; por lo poco, mucho o todo, refundido en lo espiritual, la mentira, lo esotérico, lo olvidado, la verdad y, lo cotidiano, de los últimos hombres libres de América meridional: los yanomamis.sábado, 25 de abril de 2009
Remos Mojados
REMOS
MOJADOS
De una calma menuda
gira oscurecido
a poco andar, el aire de la tarde,
echando sobre sí, polvo de reyes,
de esas glorias ungüentos y tisanas
que guiñan el ojo de las fosas.
Por instantes, así vuelve el silencio,
atadas, misteriosas y sombrías, las palabras,
transportando la noche,
¡Donde todos los climas se sumergen!
No querías para mí este bochorno
que demanda el estío.
Pero una vocación de grey pagana
fija la renta del inmueble humano.
Hacías para ti de mí un monarca
en esas asambleas de los muertos.
Cuando aquí, afuera, es cierto,
la ciudad se quebranta de lisonjas,
come el pan de sus trojes,
destrenza sus cabellos,
y, en el puerto una estrella atraviesa
otro espacio,
sin mañana ni tarde,
dos fuerzas se miden y se pesan
sin tregua, sobre el hombre.
Vuelve a traer ahora, no más tarde,
lo que lloran los muertos.
Quédate así, posada tu mejilla.
Vengan los himnos de todas las aves,
de albas antiguas, de remos mojados.
¡Bogando el azul!