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viernes, 16 de octubre de 2015

POR: JESÚS SEMPRÚN - SECRETARIO DE CULTURA DEL EDO. ZULIA SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE MANUEL MARTÍNEZ ACUÑA

94 AÑOS DE FRUCTÍFERA VIDA DEL DESTACADO POETA, MANUEL MARTÍNEZ ACUÑA
Nació en Maracaibo el 10 de octubre de 1921. Escritor (poeta, narrador, articulista de opinión y conferenciante), animador cultural, empleado petrolero y ganadero. En su poesía «se respira el aliento húmedo de la tierra. Un labriego que pretende abandonar la afanosa lucha sobre el surco y queda atrapado por la otra no menos afanosa contienda del cultivo poético. Se respira un amor por la naturaleza renovada que a ratos nos sumerge en recuerdos de un cristianismo casi bíblico, así como la oración por los amigos desaparecidos, el elogio de la amistad presente, el hallazgo, en fin, de un mundo interior socavado por ásperas labores», según la apreciación de Velia Bosch. Perteneció al Círculo Cultural de Los Puertos de Altagracia, que dirigió el padre Mariano Parra León; fue fundador de los periódicos Seremos (La Cañada, 1943) y El Obrero (Cabimas, 1944); se desempeñó como síndico procurador municipal del distrito Bolívar (1951); ha sido columnista de Panorama, Crítica, El Universal y otros periódicos venezolanos. Fue vicepresidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, seccional Zulia (1981-1982), y más tarde miembro del tribunal disciplinario de la Asociación de Escritores del Zulia (1993-1994), su vicepresidente (1995-1996) y presidente (1997-1998) además de haber sido honrado como hijo ilustre de la ciudad de Maracaibo (1982) y la Orden “Ciudad de Maracaibo” (1996). Es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela y de la Sociedad Bolivariana de Venezuela centro del estado Zulia, así como miembro de número del Centro Zuliano de Historia de la Medicina y tutor del Círculo Literario Juvenil de la AEZ (1999-2002). Fue empleado de la Creole Petroleum Corporation (1945-1967) y más tarde se dedicó a la ganadería (en 1958), el comercio y a la literatura.
PUBLICACIONES: Cecilio Acosta. Maracaibo: Secretaría de Educación del Estado, 1981, p. 16. Las huestes del sosiego. Maracaibo: Tip. Mundo, 1983, p. 79. Baúles de Monasterio. Maracaibo: Imprenta Internacional, C.A., 2009, p. 308. Una forma de azul. Poemario. Maracaibo: s.e., (2013), p. 79. (“Prólogo” de Camilo Balza Donatti). A la vuelta del tiempo. Biografía de unos pasos. Maracaibo: Grafifor, C.A., 2013, p. 197. (Nota del autor. “Prólogo” de Camilo Balza Donatti. Nota de contraportada de Iván Darío Parra).

POR: JULIO CÉSAR FRANCO OLIVARES, CRONISTA DE LOS PUERTOS DE ALTAGRACIA. SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE MANUEL MARTÍNEZ ACUÑA

10 de octubre de 1921: nace en Maracaibo Manuel Martínez Acuña, notable intelectual, prolífico escritor, poeta, filósofo, crítico literario, con profundas raices familiares y afectivas arraigadas en nuestro pueblo, y ligado con los más destacados sectores culturales del Zulia.
A la edad de 12 años su familia se residenció en Los Puertos de Altagracia, en donde permaneció hasta los 21, y en sus propias palabras, reconoce que, ”en este pueblo se originaron espiritualmente los más felices momentos de su existencia”, Parte de su educación primaria la cursó en la escuela que dirigía el recordado maestro José Paz González, a quien recuerda como un gran educador, por su capacidad y disciplina. Durante estos años, se integra con otros jóvenes contemporáneos a las actividades culturales en la villa altagraciana, formando parte de los Círculos de Estudio creados por el Pbro. Mariano Parra León, como Párroco de Altagracia entre 1938 y 1943.
A la hora de formar hogar, lo hizo con la distinguida dama altagraciana, Olga Nava, constituyendo una hermosa y digna familia, bendecida con cinco hijos.
Se inició como empleado público en Los Puertos y luego en El Carmelo Distrito Urdaneta, en donde se involucra en el campo de las letras como editor del Semanario “Seremos” (1943). Luego trabaja en Cabimas en donde en 1944 es Jefe de Redacción del Semanario “El Obrero”. Trabaja durante 22 años, a partir de 1945 en la Cía. Creole, de la que se retira para dedicarse a la ganadería y al periodismo.
Publica el Poemario “Las huestes del silencio” y la novela “Baúles de Monasterio”, entregándose de lleno a la crítica literaria y al arte poético, mediante ensayos, recitales, conferencias y charlas. Luego produce el hermoso poemario, "Una forma de azul", y una autobiografía, que en su propio estilo titula, "A la vuelta del tiempo", en el cual plasma muchas imágenes literarias extraidas del imborrable recuerdo de sus años en Los Puertos de Altagracia, y diversos episodios de su larga existencia.
Ha sido Presidente de la Asociación de Escritores del Zulia (1998-2002), Vicepresidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela en el Zulia (2003-2005) y miembro de número del Centro Zuliano de Historia de la Medicina, así como promotor y director del Círculo Literario Juvenil de la Asociación de Escritores del Zulia (1999-2000). En octubre de 1998, viajó a Suecia, en compañía del Dr. Roberto Jiménez Maggiolo, comisionados por el Gonernador del Zulia, Arias Cárdenas, para visitar en su lecho de enfermo al sabio venezolano Humberto Fernández Morán, con quien mantuvo una amistad cercana, y presentarle un mensaje de admiración y respeto del pueblo del Zulia, en aquellos momentos finales de su existencia, pues falleció cinco meses después.
Ha recibido muchas condecoraciones en reconocimiento a su extensa obra en pro de la cultura de la región zuliana y a sus méritos extraordinarios, entre ellas la Orden “Ciudad de Maracaibo”, conferida por la Alcaldía de ese Municipio.
Cumpliendo en este día 94 años de edad, Don Manuel Martínez Acuña, en plenas facultades físicas e intelectuales, sigue siendo un gran valor ligado por muchas razones a Los Puertos de Altagracia, pueblo al que sigue considerando como el suyo.
Desde esta columna, en razón del profundo aprecio y respeto que por él y su honorable familia siento, le hago llegar, en nombre de los mirandinos, así como de mi familia, un gran abrazo de felicitación con los mejores deseos por su salud y bienestar.
!Feliz cumpleaños, don Manuel!... Y que siga acumulando juventudes...

sábado, 3 de octubre de 2015

POR TODO ESTO



POR TODO ESTO
Bajo todas las formas, son momentos;
es el tiempo que habla de las cosas,
de la equívoca paz de los conventos.    
Habla del hombre, canción de las edades  
y, del niño tumulto,
atrapado en la humilde alegría
del juguete pobre.
Son telones que vagan
separadamente, uno y otro,
con la cara al viento.
Como el árbol que anida en su fronda,
la ilusión de unas alas.
Como rayar de albas,
que unen y separan los colores,
entre el día y la noche.
O, cual orgía taurina
que adorna la embestida,
para luego montar en la ovación,
el olé de la tortura.
Tan absurdo es el mundo
que, para explicarlo,
el hombre crea Dioses
atropelladamente;
tras ese misterioso desierto
poblado de soledades
y, de sueños.              

                                                        Manuel Martínez Acuña
02/10/2015                                              

domingo, 16 de agosto de 2015

CONCEPTOS SEMÁNTICOS SOBRE EL TÉRMINO VERDAD



CONCEPTOS SEMÁNTICOS SOBRE EL TÉRMINO VERDAD

Manuel Martínez Acuña

            Como se echa de ver a través del tratado de Aristóteles, sobre el estudio de la Naturaleza, la teoría de la verdad moral -para fijar relaciones de causa a efecto-, apuesta a la verdad intelectual, porque no tiene otra cosa que oponer a la mentira de la moral. Por lo que de paso abre el camino a la lingüística, dado que el lenguaje es expresión de la propia verdad.

            Es así como el término verdad llega a ser aplicado comúnmente, para significar su cualidad sustantiva y veraz, manifiesta entre una afirmación y, el hecho o realidad a la que dicha afirmación se refiere. Y, si algún acontecimiento toma otro giro distinto, como a menudo sucede, no ha de ser sino apariencia lo teorizado.

            De entonces acá, el pensamiento científico y filosófico de Aristóteles -visto a través de su teoría geocéntrica-, ha quedado superado con la enunciación heliocéntrica de Copérnico, Bruno y Galileo, que apuntalan la movilidad de la tierra; y, aprendido además a separar lo puro y esencial de la verdad, de sus mezclas con el graznido de lo falso; de donde se anudaron desde la baja Edad Media, lejanías históricas entre el cielo y la tierra, tras el equívoco o falsas enseñanzas, no del filósofo, sino de sus dogmáticos seguidores; que llegaron incluso a frenar el desarrollo de la ciencia, con el aristotelismo eclesiástico.

            Es así como entre una selva de moldes, sentencias falsas, ritos y retos, llegamos a ese imposible de perfección que se desvanece en los pies de la verdad, con sus medias tintas, escapatorias y excusas artificiosas. Y, de ahí, que, su nombre griego, alétheia, significara lo mismo que después, la palabra apocalipsis. Vale decir, quitar de un velo. No obstante la verdad, aun siendo tan frágil, e inabsoluta (como es al tenor del hombre), hace dormir la tempestad de las sinrazones, al pasar por ella el pedantismo frío de la mentira.

            Sin embargo, el uso de la palabra verdad, no prejuiciada, sigue abarcando como razón fundamental, la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general; sin ese falso sol creado por el sonambulismo parlante de las religiones, lleno del misterioso estremecimiento de lo desconocido. Cada hombre tiene su verdad, a decir de Max Stirner, filósofo alemán, quien tanto profundiza en el estudio sobre el egoísmo o solipsismo moral de su tiempo.

            Más aún; o enhebrando logicismos baldíos, a manera de poder echar una última mirada a aquello de que, todas las grandes verdades que teníamos como tales, no lo son, notemos en su defecto, cómo la moral de origen divino ha sucedido, sin menoscabo alguno, a la moral social. Es decir, que, según el sentido estrecho del concepto, se han aliado esas dos morales, mediante las cuales, un extracto de ellas, la Biblia, aún impone en su nombre y valores intrínsecos, un juramento secular en los Tribunales de Justicia, desde donde se le pide al procesado decir la verdad, solo la verdad, y nada más que la verdad; exponiendo tangencialmente a ese Libro Sagrado, al quebrantamiento de la fe jurada, como última razón.
            De ahí que, según Kant, solo el hecho razonable, tiene la perseverancia de ser un hecho moral.         

jueves, 30 de julio de 2015

DESDE MACHIQUES DE PERIJÁ


DESDE MACHIQUES DE PARIJÁ
Manuel Martínez Acuña
Conviene hacer mención de nuevo, de los juicios que merece la cultura perijanera tal como se manifiesta en su lengua y en su literatura, principalmente aquella que se conoce a través de sus trovadores repentistas, como una referencia o punto de partida, de ese connatural frescor y sobria fragancia que se denota de tal instrumento de poetización rimado, que retrotrae la lingüística de hace cien años, a un tiempo presente.
Comencemos pues, señalando, aunque someramente, lo que en contexto responde a un patrón de improvisaciones tradicionales, que ha estado sustantivado en un gran número de diversas y desiguales culturas como la asiática, romana, griega o hispana, y que además forman parte de la historia del Mediterráneo Musulmán. Por tanto, el arte de la poesía improvisada, ha estado invariablemente arraigado a las más variadas costumbres dialécticas extraídas de entre una multitud de textos literarios y grupos sociales, incluyendo Las mil y una noches, desde el siglo Vlll.
Este vivir; esta característica literaria tan manifiesta y notoria, ha sido una constante natural en el perijanero de ayer y de hoy; entre sus costumbres y trabajo habitual. De ahí que, de ese tropel espontáneo de las cosas, hayan salido al mundo exterior excelentes cultores del verso improvisado, como por ejemplo lo ha sido y lo es Víctor Hugo Márquez, capaz de versificar al momento sobre productos históricos, tipos de ciencia, artes, costumbres, etc., con absoluta coordinación sintáctica; y, la de expresar conceptos -una vez hecho esto-, a partir del esquema temático que le corresponde a cada uno de ellos, en la combinación métrica.
Veamos ahora en partes, lo que a continuación transcribimos de su extendida improvisación a buen dar en España, cómo arregla de tal manera las palabras, y, mueve a su sitio apropiado con tanta seguridad, la identificación de los sonidos con las voces consonantes, a partir de la vocal que lleva el acento:
“Un día dije a papá/ seré médico y poeta/ y, él, con ternura repleta/ me dijo allá en Perijá/: Hijo, la música está/ como la miel de los dioses/ puedes tú tener los roces/ musicales, que te gusten/, hacer cosas que no ajusten/ y, que a nadie le haga daño/. Pero, al pasar de los años/ un músico en lo ordinario/ es quien no gana salario/, es su oficio de tercera/, por eso la vida entera/ que a ti te estoy dedicando/, con lo que yo estoy soñando/, es que seas abogado/; un doctor muy bien planteado/ que gane muy buena plata/, que tu vida sea grata/; que tengas la concurrencia/, doctorado y la excelencia/, porque eso es lo que hoy vale/.”
Y, termina poetizando, después de una larga sucesión de versos, con este delineación de estrofa: “…si al fin lo que te ha gustado/ es el verso improvisado/, tocar bien ese cuatro/; es pararte en un teatro/, es recitarle a la gente/. Y ese verso de repente/ yo rescaté a los cuarenta…”
Otro, con la batuta en alto; con su disposición y habilidades cognoscitivas, es Wílmedes Socorro. El rapsoda educado entre las hacendosas savias del campo, que hace de la invención de sus tópicos idealizados, retablos hablados de la naturaleza del hombre; de su entorno con los lugares por donde pasa. Es decir, la sensación viva de las cosas y su sentido, ligados a un suceso curioso cualquiera, o, a una visión bromista del momento, del que trascienda una situación cotidiana llamada al chiste, al cuento o al chisme de vecindad.
Fu así como una vez, -hablando del tema en un corro machiquense-, uno de sus amigos jodedores le pregunta, a manera de hacerse notar en la reunión, por qué razón o motivo, estando tan dotado de una rama del saber, como lo es el arte de la improvisación poética, no se había atrevido a escribir un libro sobre sus cuentos rimados. Y, él, sin apartarse de la línea que sigue la trayectoria del buen humor, le responde, con su fina ironía bien disimulada: “Si yo hubiese estudiado/, letras y filosofía/, posiblemente sería/ un gran poeta afamado/. Pero, como en el mercado/ se vende más lo barato/, yo mejor me paso el rato/ haciendo versos ramplones/; a esos si le echo cojones/ y no se me enfría el guarapo.”
Pues bien; siguiendo ahora este mismo orden de cosas, trabadas entre sí o más personales, echemos ahora el cuento de cuando una vez se anudaron los hilos de la amistad. Es decir, cuando tres de mis amigos, Nectario González, Grismaldo Rincón y Wílmedes Socorro, se pusieron de acuerdo, con el fin de regalarme dos novillas y un cachilapo que fungía de semental, cuando yo me iniciaba en la difícil tarea del campo.
Ocurrió entonces que, como el transportista de nombre Petronio, factor del viaje de traslado de los animales de Machiques y los Chichíes a Menegrande, me cobró casi lo que valía el regalo, Wílmedes, ni corto ni perezoso le mandó a decir en verso, en otra ocasión de traslado de unos cerdos de “La Vela” a “Vikinia” (evocando el acontecimiento pasado), esta cuarteta: “Me le decis a Petronio/ que este es un viaje de pobre/, no vaya a ser que me cobre/ igual que a Manuel Antonio/.”
Su apego al verso ha sido tal, que, una y otra vez, desentendiéndose de él mismo y, de sus propias trovas, se le ha visto y oído repetir a menudo, de su tío Maximino -otro repentista perijanero-, combinaciones métricas bien aprovechadas, dentro de un sorprendente bagaje deductivo, casi con progresión aritmética, como queda demostrado en el reducido cuerpo de estas dos cuartetas octosilábicas, que a continuación se bosquejan: “Si un pobre llega a una tienda/ y carga tan solo un real/, puede llevar que almorzar/ siempre que haya quien le venda/: Con cobre y medio de sal/, seis de manteca y arroz/, y de estos de a cuatro dos/, se almuerza muy regular/.”  
Del tío Maximino también se inscriben estos versos, hechos en razón de la propaganda de una bebida espirituosa, de moda entonces, que se veía pegada a los árboles, en aquellos tiempos. Veamos: “El ron que vende Badel/, es un llover que no escampa/; cae el ratón en la trampa/, regresa y vuelve a caer/.”  
Perijá ha sido una empresa de honor para el perijanero; no solo en función del florecimiento de su industria y comercio agrarios, sino por el apego que tiene a sus tradiciones culturales; y, de allí, a su virtuosismo poético, tomando su lugar en el concierto universal del arte literario. No para sustituir su laboriosidad vital, sino para asegurarla.
De suerte, pues, que, tal es en este caso el ejercicio del rapsoda; tal es su papel histórico hecho metáfora, desde Machiques de Perijá.  

domingo, 14 de junio de 2015

SONETOS DE RAFAEL MARÍA BARAL

Sonetos de Rafael María Baralt
Rafael María Baralt


Perlas son de tu manto las estrellas;
tu corona los soles que al vacío
prendió tu mano, y de tu imperio pío
espada y cetro al par son las centellas.

Por el éter y el mar andas sin huellas;
y cuando el huracán suelta bravío
sus mil voces de un polo al otro frío,
con tu voz inmortal sus labios sellas.

Doquiera estás; doquier llevan tu nombre
mares, desiertos, bosques y palacios,
cielos y abismos, el animal, el hombre.

Aunque estrechos la mente y los espacios
te llevan, ¡oh Señor!, sin contenerte;
te adoran, ¡oh Señor!, sin conocerte.

jueves, 11 de junio de 2015

I N C U N A B L E S



Se llaman incunables a los libros impresos antes del 1500.- El primer incunable conocido es KRONIKA TROJANSKA de Guido de Colonna del 1468. (Bohemia, Alemania) escrito en checo. 77% en latín, 7 % italiano, 5/6% alemán, 4/5 % en francés, 4/5 % , flamenco. Otros, 1%. Más, los que no tienen pie de imprenta.       
El 45% obras religiosas. 30%, obras literarias clásicas. 10% Derecho. 10%, ciencia.