"La
práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad
de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu
olímpico, que exige comprensión mutua, solidaridad y espíritu de amistad y fair
play." - Traducido por Google, de la Carta Olímpica
viernes, 7 de febrero de 2014
domingo, 5 de enero de 2014
LABRANZA PARA LA PAZ
Labranza para la paz
Manuel Martínez Acuña
El uso y
aprovechamiento de la tierra ha sido siempre para el hombre -desde que éste
dejó de ser nómada y recolector- el quehacer más apremiante; y algo que él hace
desde que entró en relación con otros hombres, o vive en sociedad. El suelo es
por lo tanto el factor, la realidad superior e inseparable de la supervivencia.
Es el camino que forzosamente se amplía y extiende, en la medida en que crecen
las necesidades alimenticias de un mundo acosado por el hambre; trágica
mensajera de muchos males sociales. Por eso, todo cuanto se derive de la
agricultura en general, tiene que ser bien
entendido como un problema de primer orden, de mucho cuidado; puesto
que, desde la misma antigüedad, los reglamentos que se dieron en torno a la
legislación de entonces, casi todos fueron precisamente relacionados con la
actividad agrícola.
De ahí que,
la labor del campo deba ser estimulada y fundamentalmente orientada hacia la
reincorporación de la población rural a su elemento primario, en razón de su
casi crónico desencuentro con su entorno natural, históricamente provocado por
el desnivel de vida interpuesto entre este sector y el urbano.
Se estima
que, en el caso de Venezuela, en 1841, la población agrícola representaba un
72% de la población general, contra un 65% en 1936, y, el 41% en 1950.
Decrecimiento este que, no sólo persiste como causa de un mismo mal nacional e
internacional, sino que ha engendrado una nueva clase de humanismo hipócrita,
que a menudo suele preguntar por la vida y por el hombre, en los foros
mundiales, después de haber saciado su propia superabundancia, y, arrojado a
los perros los mendrugos.
A este
respecto cabe señalar que, dejar al amparo de sus solas fuerzas a la
agricultura, no sólo puede aumentar al máximo el desequilibrio social, el
hambre y la pobreza en el mundo, sino lo que es peor aún, acercar más al hombre
a la guerra, o al terrorismo de la nueva dominación.
Dolorosa
encrucijada esa rodeada de sombras e incertidumbres, como la de quien avizora
un abismo. De ese modo, o sin un instrumento concebido para poner al alcance de
la población los proventos y posibilidades de la tierra, la dignidad de la vida
humana quedará excluida del gran banquete de los economicistas, exclusivamente
invitados a esa mesa.
Visto de
esta manera el problema general; la cuestión que plantea; es hallar el modo de
lograr que el capital productivo aporte mayores beneficios a la sociedad rural.
Que el mercado para las cosechas
tenga objetivos seguros, concatenados y definidores de una política integral
sostenida y de cambios de estructura.
Que el aprovechamiento crediticio y el de la tierra, sea concebido y controlado en conjunción equilibrada con servicios agrotécnicos y programas oficiales encomiables.
Que el labrador, el campesino, el pequeño o el mediano empresario del campo, deje de ser excluido de las necesidades mínimas del pan de cada día, de la salud, la educación y la justicia social. Así, bien pudiera irse al rescate de la población campesina, y revertir su trastocado éxodo en función del bien común.
Que el aprovechamiento crediticio y el de la tierra, sea concebido y controlado en conjunción equilibrada con servicios agrotécnicos y programas oficiales encomiables.
Que el labrador, el campesino, el pequeño o el mediano empresario del campo, deje de ser excluido de las necesidades mínimas del pan de cada día, de la salud, la educación y la justicia social. Así, bien pudiera irse al rescate de la población campesina, y revertir su trastocado éxodo en función del bien común.
Que no se
escatime más el orden social de su concurso que, en rigor, significa la paz del
mundo.
viernes, 3 de enero de 2014
DICTUM DE FEDERICO GUILLERMO
SEGÚN HEGEL, EL HOMBRE SOLAMENTE SERÁ DICHOSO EN LA MEDIDA EN QUE LLEGUE A SER EL QUE ES.
jueves, 2 de enero de 2014
EPÍLOGO DEL CUADRO SAGRADO
EPÍLOGO DEL CUADRO SAGRADO
Mas, como ocurre a menudo,
todo epílogo recoge
la balumba, lo que arroje
por su cuenta, o ponga nudo.
Así pues, ni un estornudo
tal cual medió en el pasado,
que a mucho cuadro sagrado
se le raspaba sin pena
sobre el vino de la cena,
EL COLOR DE SU ACABADO.
Manuel Martínez Acuña
lunes, 16 de diciembre de 2013
PARA LA REVISTA "AMIGOS DE LA MÚSICA ZULIANA" -AMUZ-
EL SONIDO EN LA MÚSICA
Se ha tenido por dicho -tras algunas articulaciones
barrocas-, que es probable que el sonido en la música sea un equivalente de la
literatura, o un sucedáneo químico de la poesía. O, lo que es lo mismo, el eco
de un pronunciamiento destinado al ditirambo estilístico, asociado a la tesitura
del hecho vocal, que incluye el instrumento, el creador y su obra.
Igual que la cultura se manifiesta en
los actos y en los artefactos, la música apunta haciarepresenta el comportamiento del sonidoos actos y en los
artefactos, la m el comportamiento del sonido a través del suceso fónico
de un instrumento, bien sea de cuerda, viento o percusión; como proeza del
arte.
Por tanto, la forma consagrada o la
materia prima de la música, procede de la mezcla del sonido con el silencio, y,
de las cualidades, características y rangos de los entes armónicos trazados en
las paralelas del pentagrama y sus
relaciones, que a los efectos de la heurística o técnica de la creatividad e
indagación, se recurre.
Premisa
tras la cual pareciera que, al hombre, no le cupiera otro destino mejor que el
de acordar su giro con la historia, para catalogar e inventar una serie de
reglas básicas fundacionales, hasta llegar al tipo de lenguaje musical que hoy
conocemos universalmente como danza, contradanza, vals, bolero, gaita,
villancico, bachata dominicana, etc.; además de otras modalidades nombradas clásicas,
como lo son el minué francés, el jazz norteamericano, la zarzuela española, o
la ópera; un género de música teatral, en el que una acción escénica es
armonizada y cantada con acompañamiento instrumental.
Al
lado de esa práctica, bien merece hacerle aquí un lugar necesario a los años
60, 70 y 80; años a los que hay que registrar como el modelo fresco, el ciclo
luminoso en donde se llega a poner la cultura y novedades de la época, en
sintonía con el esquicito arte de la música. Tanto es así, que, la diversidad del
posmodernismo, aún no tiene una respuesta idónea para ninguna de sus solemnidades
estéticas de entonces, todas susurrantes de poesía.
Así,
de un tiempo acá, grandes períodos de la buena música se han visto disminuidos,
abigarrados de tenderetes necios; de metaidealismos librados al estilo estridente
del reggaetón; un género musical de
ascendencia afroantillana, e influencias traumatizantes del hip hop
norteamericano.
Lo
demás es agenda reciente. Habrá por tanto que seguir voceando ante la mirada antiestética,
achatada y vacía de ese banal remedo musical, en medios y revistas como la de “Amigos de la Música Zuliana”, AMUZ., del
Ing. y editor Iván Darío Parra, hasta retrotraer su expresión más acabada de su
tiempo, a la propia alma de su filosofía histórica. Ponderación admirativa que
ya estamos echando de ver por cierto, en creadores, arreglistas y cantantes
importantes de este tiempo.
Manuel Martínez Acuña
martes, 3 de diciembre de 2013
DE AUTOR DESCONOCIDO
NADIE ALCANZA LA META CON UN SOLO INTENTO, NI PERFECCIONA LA VIDA CON UNA SOLA RECTIFICACIÓN, NI ALCANZA ALTURA CON UN SOLO VUELO.
De autor desconocido.
De autor desconocido.
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