sábado, 16 de febrero de 2013
DICHOS Y HECHOS:
LA AMISTAD NO TIENE SU ORIGEN EN LA NATURALEZA DEL HOMBRE, SINO EN SU EDUCACIÓN; ENCARGADA DE SOMETER AL ANIMAL QUE LLEVA DENTRO.
LA EXISTENCIA ES, UNA AVENTURA FUGAZ.
SI EL PODER REAL HA SIDO SIEMPRE ECONÓMICO, A QUÉ HABLAR ENTONCES DE UNA DEMOCRACIA.
APRENDE A CONCENTRARTE EN LAS SOLUCIONES, NO EN LOS PROBLEMAS.
ES PREFERIBLE MORIR, ANTES QUE ARRASTRAR OCIOSAMENTE UNA VEJEZ INSÍPIDA Y VACÍA.
NO TRATES DE DISMINUIR LA REALID, SI ÉSTA TIENDE A SUPRIMIR PARTE DE LO QUE DESEAS PARA TÍ.
EN LA NOBLEZA DEL PERDÓN, NO HAY VOTOS DE CONFIANZA.
DOS REFLEXIONES + MÁS UN CHISTE
DOS REFLEXIONES + UN CHISTE:
NO SE PUEDE
FORMAR EL CARÁCTER Y EL VALOR DEL HOMBRE, QUITÁNDOLE SU INDEPENDENCIA, SU LIBERTAD
Y SU INICIATIVA.
HAY TRES COSAS EN LA VIDA QUE, UNA VEZ
QUE PASAN, NUNCA REGRESAN:
EL TIEMPO.
LAS PALABRAS.
LAS OPORTUNIDADES.
VA EL PADRE DE JAIMITO Y LO MANDA A
COMPRAR BALAS PARA SU SAFARI. POCO DESPUÉS LA MADRE LE PIDE QUE LE COMPRE UNOS SUPOSITORIOS.
AL DÍA SIGUIENTE VA EL PADRE DE CAZA, Y, AL VOLVER, LE DICE A SU MUJER: NO SÉ
LO QUE PASA, PUES LE HE DADO A TODOS LOS PATOS Y NO HE MATADO NINGUNO. A LO QUE
REPLICA LA MUJER: PUES ANDA, QUE YO ME HE TIRADO UN PEDO, Y HE MATADO AL GATO.
lunes, 28 de enero de 2013
EL SÍNDROME DE CUBA
EL SÍNDROME DE CUBA
Mnuel Martínez Acuña
Entre
las múltiples definiciones que podemos sacar del enunciado: “los árboles no nos dejan ver el bosque”, hay
una que nos lleva a reflexionar sobre el origen de las cosas; y, otra, a mirar
por encima de lo que la confusión, el exceso, y, la complejidad de la vida, nos
oculta. Pues nada explica mejor el síndrome de Cuba, que esa postura cómoda de
hacerse de la vista gorda para lo que no nos apasiona; o aquella de origen
bíblico, de no mirar al otro lado del bosque, para no caer en desobediencia
como la mujer de Lot. Con Cuba se sigue el camino de la menor resistencia. Si
no, veamos lo que opinó Richard Goodwin -quien fuera asistente especial del
presidente Kennedy-, durante la Conferencia Académica: “Girón, 40 años después”, realizada en la Habana. Dijo: “No tengo duda de que si Cuba fuera un
país poderoso, estaría conversando hace rato con nosotros”. Y, más adelante,
manifestó que, “la mayoría en U.S.A.
saludaría un arreglo con Cuba, excepto unos pocos de la derecha, y los grupos
de la comunidad exiliada”; que de paso representa, según el mismo Goodwin,
un costo político para Washington.
Ahora
bien; lo evidente en la opinión de Goodwin reposa, en que da el tirón necesario
hasta hacer entrar el suceso en el curso natural de las cosas. Vale decir,
preguntarse uno, ¿por qué entonces La China comunista y Estados Unidos están
hoy conversando de tú a tú sobre Corea del Norte, por ejemplo;
e incluso intercambiando visitas presidenciales y facturas comerciales, y, no
con Cuba? La respuesta pudiera tener varias vertientes interesantes, pero, la
que más cuenta, pudiera ser la de no querer despertar al gigante asiático.
Si
Cuba no es en realidad un paraíso -como tampoco lo es la gran Nueva York, con
decenas de miles de personas sin techo-, al menos ha sido un milagro su
supervivencia.
Desde
luego, Cuba sufre y clama por justicia; pero, independientemente de la pobreza
que le aqueja, la marginalidad allá no saca muchas ventajas; ni el negocio de la prostitución es diferente a
cualquiera otra parte del mundo. Pues la salud, el deporte y la educación, son
derechos y deberes sociales que, dentro de la información precisa que imparten
los medios de comunicación locales, adoptan la forma moral que hace vida en el
pueblo.
Tal vez por eso no vimos niños de la
calle pidiendo limosna. Ni tampoco ranchos en condiciones infrahumanas como se
ven unos y otros en la gran Caracas y, en toda Venezuela. O en Brasil,
Argentina, Perú, etc., por no hablar de Haití. De ahí que un humilde cochero,
que nos paseó por toda la ciudad de La Habana, Manuel Díaz, nos dijera
espontáneamente: pasamos por muchas dificultades, pero nadie se queda sin
almorzar en Cuba, ni se queda analfabeto, ni se muere alguien por falta de
asistencia médica.
La
misma naturaleza de una economía global, planificada hoy por un estado que
proclama las bondades de un ALCA,
obliga a fijar un marco de actuación; el ordenamiento de una economía
complementaria de mercado, en donde no aparezca por ningún lado, ese flagelo
esclavista y perverso de la explotación del débil por el poderoso, que
persistentemente impone su áspera mano.
Por
lo que finalmente cabe significar aquí que, sin el infamante bloqueo, la figura
o el fantasma del “comunismo” en Cuba, muy posiblemente estaría hoy bajo otro
diseño. Y,
EE.UU., por su parte, bien pudiera gozar plenamente de la admiración del mundo entero, como una gran nación, si sus postulados dejaran de hacer subasta de la dignidad y soberanía de los demás pueblos; salirse un poco de ese universo basado en la razón de la fuerza y, de ciertas leyes extraterritoriales, todas encaminadas a someter razas, ciudades y pueblos enteros, no previstos en los designios de la globalización.
EE.UU., por su parte, bien pudiera gozar plenamente de la admiración del mundo entero, como una gran nación, si sus postulados dejaran de hacer subasta de la dignidad y soberanía de los demás pueblos; salirse un poco de ese universo basado en la razón de la fuerza y, de ciertas leyes extraterritoriales, todas encaminadas a someter razas, ciudades y pueblos enteros, no previstos en los designios de la globalización.
viernes, 18 de enero de 2013
DEL IDIOMA QUE HABLAMOS (LIBRO PRÓXIMO A PUBLICARSE
DE
LA LENGUA QUE HABLAMOS
==
La inercia conque se mira en esta hora la
enseñanza de nuestra lengua en Suramérica --medio providencial de comunicación--,
no sólo suscita y estimula el fenómeno de la confusión, sino que nos priva
además de las ventajas de un lenguaje común, que pueda servir desde luego para entendernos
los propios y vecinos, sobre lo que se habla y se escribe, sin caer en ese precedente
histórico que condujo al episodio de Babel. Cabe decir, donde el bonaerense no
entenderá al caraqueño, ni el chileno al mejicano
Por tanto, no se crea exagerada ni se
descuide esta observación (que de hecho no es nueva), puesto que viene del
linaje de Bello, a quien es inevitable citar a cada paso, al momento de hablar
de la dignidad del lenguaje, o al hacer profesión de las letras.
Ahora bien; éste y otros temas de
incuestionable importancia, tales como: hable
bien y triunfe, la defensa del
lenguaje, influencia del inglés en
el castellano hablado en Hispanoamérica, o, cómo hablar bien en público, etc.; incluso el Código
de Ética del periodista
venezolano, y, otros apéndices más --a manera de complemento de esta GUÍA--, han sido redactados y ordenados por el periodista, gramático, conferenciante, y de emparentada
estirpe literaria, Eddie González Hernández, un autoeducado de refinado estilo;
acucioso y solícito defensor del idioma, de su limpieza, uniformidad y decoro.
El hecho es que el libro, expuesto con
suficiente claridad, y explicado tantas veces y de tantos modos en esta su
tercera edición corregida y aumentada, sólo pretende poner al alcance de la
curiosidad espontánea del lector, el diseño o los pasos a seguir en el
aprendizaje acabado y metódico de la lengua.
Con sagacidad laboriosa, Eddie González,
como buen tesorero de la palabra, custodia, facilita y distribuye todo lo que
es útil a la higiene intelectual, y, conduce tanto al mejor dominio del
lenguaje, como al conocimiento de su lógica. Quiero decir, capacita al interesado
a cómo seguir los moldes propios de la gramática, y, a no caer en la falta de
términos precisos, en función de la buena expresión de la comunicación.
Sólo queda, pues, hacer el honor a los
valores que prescribe el aprendizaje gramatical y su composición, que tan
profusamente prodiga dicha GUÍA; y, adquirir
con ellos --en la medida que debiera--, presteza y soltura en el manejo de un
idioma tan bello como el nuestro; cuidándonos por supuesto de esa rutina
apurada y torcida, consagrada a la incuria o a la mera práctica de la expresión
y la palabra escrita, que desafortunadamente ya cuenta de por sí con arraigadas
divagaciones lexicales, que deben ser revisadas y corregidas con escrupulosa
atención, en razón de esa creencia cómplice de que el hablar puro es una
majadería pasada de moda.
A
qué citar entonces otra cosa, que no sea acaso exhortar a sacar el mayor
provecho de esta lectura sobre el lenguaje, y a corregir a tiempo y con fruto,
los barbarismos que lo afean.
Manuel Martínez Acuña
Maracaibo 17 de enero de 2013
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